Toda vestida de blanco,

Almidonada y compuesta,

En la puerta de su casa

Estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco

Decoraba su cabeza;

Collares de cuentas rojas

Al cuello le daban vueltas.

Las otras niñas del barrio

Jugaban en la vereda;

Las otras niñas del barrio

Nunca jugaban con ella.

Toda vestida de blanco,

Almidonada y compuesta,

En un silencio sin lágrimas

Lloraba la niña negra.

Toda vestida de blanco,

Almidonada y compuesta,

En su féretro de pino

Reposa la niña negra.

A la presencia de Dios,

Un ángel blanco la lleva;

La niña negra no sabe

Si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,

Le acaricia la cabeza,

Y un lindo par de alas blancas

A sus espaldas sujeta.

Los dientes de mazamorra

Brillan a la niña negra.

Dios llama a todos los ángeles,

Y dice:-¡Jugad con ella!

Luis Cané, poeta argentino.